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Confinamiento a solas: las consecuencias de vivir sin abrazos en meses - Telsalud


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Confinamiento a solas: las consecuencias de vivir sin abrazos en meses

por Equipo Telsalud / 12 de febrero 2021

Cuando ya se cumplen once meses desde que se iniciara el confinamiento -voluntario algunas veces, obligatorio en otros momentos- debido al avance del COVID19, los investigadores advierten sobre las consecuencias de quienes estuvieron meses sin contacto físico. De acuerdo a todos los estudios, ese aislamiento aumenta la sensación de soledad, depresión y ansiedad.

El hecho de no ‘tocar’ a alguien puede ocasionar serios problemas en la salud mental de las personas, debido a que desde nuestro nacimiento estamos condicionados al tacto. “El cuerpo humano ha construido todos sus modelos basándose en el tacto recibido de sus padres o cuidadores. Dependemos totalmente de quien nos cuida para satisfacer las necesidades básicas del cuerpo, ya que poco se puede hacer sin tocarlo”, explica al medio The Guardian la Dra. Katerina Fotopoulou, profesora de neurociencia psicodinámica de la Universidad de Londres.

El tacto tiene un gran impacto en nuestro bienestar psicológico. En en caso de los abrazos, son múltiples los beneficios que tienen como la reducción de los niveles de estrés y tensión, liberando oxitocina. Además, los abrazos liberan serotonina y dopamina, generando una gran sensación de bienestar y felicidad, mejorando el autoestima, los estados anímicos y la energía.

EL TOQUE VICARIO

Otro beneficio de abrazar a otra persona, es la estimulación de la oxigenación del organismo, lo que ayuda a prolongar la vida de las células, y por ende, previene el envejecimiento prematuro.

El neurocientífico de la Universidad de OxfordFrancis McGlone, comenta a The Guardian que “podríamos empezar a darnos cuenta de que algo falta, pero no siempre sabremos que es el tacto. Pero cuando hablamos del problema de la soledad, a menudo ignoramos lo obvio: lo que las personas solitarias no reciben es justamente el contacto físico”.

Según el medio citado anteriormente, en tiempos de privación del tacto no existe un sustituto real de lo que percibimos de las otras personas, pero que sí existen formas de calmarnos. Por ejemplo, se puede experimentar el tacto indirectamente, esto, según investigadores, se da al ‘observar el tacto’ en películas o la televisión, debido al llamado ‘Toque Vicario’, donde el cerebro codifica experiencias multisensoriales de diferentes formas, permitiendo ‘sentir’ dolor y otras emociones, aunque no significa que esto sea algo permanente, sino que funciona como un sustituto parcial.

El hecho de que la pandemia cese pronto, significaría que muchos de los que se han visto en esta situación puedan mejorar su estado emocional, pero mientras no ocurra, es importante consultar a un especialista para saber llevar esta situación, la cual puede disminuir con la ayuda de sus mascotas, ya que al acariciar a un perro o un gato, se activan sensores de placer, ayudando a bajar sensaciones de ansiedad.

EL PODER DE UN ABRAZO

Un equipo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania, ha llevado a cabo un estudio sorprendente. Trabajaron con más de 400 adultos a los que el equipo investigador hizo rellenar un cuestionario.

Posteriormente mantuvieron contacto con todos ellos durante los siguientes 14 días, analizando cada uno de los conflictos y discusiones que confesaron que sufrían a diario. Tras esto, sometieron a todos ellos a la exposición intencionada de un virus de resfriado común. Los sujetos que sentían mayor apoyo social por parte de familia o amigos y que informaron de una mayor cantidad de abrazos dados y recibidos a diario fueron los que menos propensos se mostraron al contagio.

Apoyando esta tesis, la revista Psychological Science afirma en uno de sus artículos que un individuo con alto apoyo social está más protegido ante el estrés, ansiedad o depresión, lo cual se traduce en un menor grado de vulnerabilidad ante posibles infecciones. La explicación científica de este hecho reside en que al abrazar, sufrimos un incremento de oxitocina (también conocida como hormona del amor) y de serotonina y una disminución de la presión arterial y del ritmo cardiaco y esto produce una mejoría en nuestra salud.

El abrazo es una de las formas más naturales de las que dispone un ser humano para mostrar afecto. Hay estudios científicos realizados en la Universidad de Duke que muestran que si un bebé no recibe contacto físico, una de las consecuencias que se deriva de ello es la muerte de millones de neuronas de su pequeño cerebro. Además, su cerebro es un 20% más pequeño que el de un bebé que sí recibe abrazos y muestras de cariño. Este mismo estudio ha permitido concluir que los niños que no reciben muestras físicas de afecto tienen una mayor propensión a no generar los niveles necesarios de la hormona del crecimiento, siendo más probable que lleguen a padecer la enfermedad de enanismo psicosocial.

Continuando con investigaciones serias, el instituto Kensey de la Universidad de Indiana concluyó que los varones que besan y abrazan con frecuencia a sus parejas eran tres veces más felices que el resto. La Universidad de Ohio dedujo de otro de sus estudios que el contacto físico y los abrazos cobran mayor importancia conforme las personas van aumentando de edad. Parece ser que cuanto mayor somos y mayor fragilidad tiene nuestra salud, más importante es el contacto físico y los abrazos para mantenernos sanos y con bienestar. También la Universidad de Emory, Atlanta, propone que como medida de futuro deseable el que se abrace constantemente a las generaciones futuras.