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¿Dónde estamos hoy? - Telsalud


Columna semanal

¿Dónde estamos hoy?

por Juan Pablo Aldana S. / 17 de junio 2020

¿Se puede medir nuestro equilibrio emocional por un examen de sangre? ¿Podemos tener una radiografía del funcionamiento psíquico del Yo? 

 No. Por eso es que justamente la psicología, se ha tenido que desarrollar en un espacio incómodo dentro de las ciencias estrictas, siendo su objetivo el estudio del comportamiento. Ha tenido que crear modelos hipotéticos, sobre una infinidad de procesos, funciones y productos de la mente humana, que paradójicamente son invisibles, a pesar de que están involucrados en todo nuestro comportamiento, día a día.

Al ser menos evidente, dentro del modelo científico predominante, lamentablemente se ha ido subyugando a disciplinas con un rigor “más científico”, lo que motiva una primera reflexión: ¿Tiene menor validez, o importancia, un conocimiento que NO es medible y/o observable?  

 Primero, recordemos que en otras culturas han existido sanadores de dolores espirituales y mentales, mucho antes que la psicología y la psiquiatría, segundo el valor que tiene la psicología “precientífica” -Antes del siglo XVIII- donde me parece importante citar a Don Hernán Berwart Torrens, de su libro “Fundación Histórica De Una Psicología Fenomenológica”.

 “Entendiendo que el término -precientífico- tiene una connotación despectiva a ese contexto, a toda la historia fundante de la psicología, es desconocer un valioso proceso preparatorio, que dio origen a esta disciplina”. “Pensemos que es muy acertada la posición de Philipp Lersch a este respecto, cuando afirma que “la diferencia entre conocimiento práctico o intuitivo y científico, no debe comprenderse en el sentido de un antagonismo. No hay límites definitivos entre uno y otro, las fronteras de la ciencia avanzan cada vez más a expensas del conocimiento intuitivo” Más adelante señala que “por muchos conocimientos científicos y metodológicos que se tengan, su aplicación a la vida conduce al fracaso cuando se carece de aquel conocimiento de carácter intuitivo, pre científico, primario.”

 Agrego, que si hay algo que podemos asegurar, es que en todas las culturas -por diferente que sean y en cualquier momento de la historia- siempre podremos encontrar muestras simbólicas, de que ha existido un interés constante, por encontrar un sentido a la vida humana….lo que probablemente estamos muy lejos de poder responder, sólo por medio de las ciencias exactas.

 Por lo tanto podríamos decir que la vida siempre tiene una cuota de misterio, sobre el futuro, la mayoría del tiempo es impredecible, realmente no sabemos la evolución que tendrán nuestras relaciones interpersonales, quienes van a estar, quienes se van a ir, si tendremos éxito, o no laboralmente, si seremos felices, o incluso, si lograremos descifrar que es la felicidad para nosotros, entre tantas preguntas. Además, si a esto sumamos las variables de nuestras circunstancias psicosociales , factores biológicos, contexto histórico, tenemos como resultado una psicología individual amplia, profunda y diversa, que define a cada persona, como única, distinta e irrepetible. Todo esto es la materia prima con la que trabajamos en nuestra práctica clínica, un terreno muchas veces incierto y nebuloso, donde no existen las respuestas estándares, ni tampoco las recetas. Lo que no significa que carezca de una técnica y conocimiento, pero si es un oficio en constante construcción, reconociendo que la mente humana y la vida, comparten un carácter dinámico, que debemos aprender a navegar, en conjunto y con respeto, junto a nuestros clientes. Clientes, ya que pacientes, implica padecer una enfermedad, lo que no es una condicionante para iniciar un proceso de psicoterapia. 

 ¿Pero qué pasó, que comenzamos a darle mayor importancia a la objetividad? , cuando nuestra subjetividad es tan grande e imponente. ¿Por qué no hemos puesto un mayor énfasis en la conciliación entre ambos aspectos? 

 La psicología está presente en todo lo que hacemos, además comprendamos que ausencia de enfermedad mental, no necesariamente es sinónimo de salud mental, o bienestar. Un ejemplo claro, es lo normalizado que actualmente está el estrés, casi como bien visto, me atrevería a decir, en algunas organizaciones. Las estadísticas en salud mental son lamentables: Según la última Encuesta Nacional de Salud (2016-2017), en Chile el 15,8% de la población mayor de 15 años tiene síntomas depresivos (sospecha de depresión) y el 6,2% depresión. Las cifras que entregó la Organización Mundial de Salud (OMS) hace dos años tampoco son mejores: 844 mil personas tiene depresión y más de un millón, además tienen ansiedad. Además existen una serie de fenómenos, podríamos decir que sub clínicos, que demuestran ausencia de salud mental en nuestra sociedad.

Por ejemplo: El rodeo, a pesar de que el maltrato animal es evidente, se niega y se defiende denominándolo un deporte tradicional, sin atreverse a cuestionarlo en lo más mínimo, lo que demuestra una dificultad para atender a ciertos temas, por medio de una actividad reflexiva saludable.

 En todo proceso de cambio, es importante reconocer donde estamos, de lo contrario es imposible avanzar, siendo responsables y realistas, debemos aceptar que salud mental hoy se encuentra en decadencia, sin horrorizarnos, ni ser dramáticos. Ya no sirven los esfuerzos aislados, la salida saludable, es avanzar hacia la la conciliación, reforzando nuestro actuar en comunidad, civilizadamente y con respeto. Es un momento crítico para la salud mental en el mundo y debe parar, no nos podemos seguir hundiendo. Si no tenemos salud mental, también seguiremos tomando malas decisiones como sociedad, tampoco podremos ser creativos en formar nuevos caminos, por medio de acuerdos colectivos que apunten al bien común.

 Para finalizar, recuerdo a Carl Gustav Jung, quien afirmaba que la regresión psíquica es necesaria, cuando es en servicio de la progresión, por lo que prefiero ser optimista moderadamente, ahora estamos sufriendo, pero debemos avanzar para sanarnos y de una vez por todas, retomar el rumbo correcto, el camino de la conciliación, con la naturaleza y entre nosotros mismos. Con Telsalud buscamos ser un aporte en este proceso, fomentando la psicoeducación, democratizando el conocimiento, y apoyando el ejercicio profesional de los trabajadores en salud mental. Estamos comenzando y trabajaremos con convicción para ayudar a recuperar la salud mental en el mundo, invitamos a todos a unirse y compartir en este desafiante proceso.